El Viaje del Héroe

El antropólogo estadounidense Joseph Campbell describió en su libro El héroe de las mil caras (1949) un patrón que se repite en las historias épicas de todas las culturas. A este patrón se le conoce como El Viaje del Héroe o simplemente como el Monomito.

El Viaje del Héroe consta de las siguientes etapas:

  1. El mundo ordinario. Nuestro personaje se encuentra en su estado inicial, con su vida inalterada.
  2. Llamada a la aventura. Se le presenta un desafío.
  3. Rechazo a la llamada. Rechaza el desafío.
  4. Encuentro con el mentor. Encuentra a alguien que hace que acepte el desafío y le ayuda.
  5. Cruce del umbral. Abandona su estado ordinario para entrar en otro fuera de su zona de confort.
  6. Pruebas, aliados y enemigos. Se enfrenta a pruebas y enemigos y encuentra aliados.
  7. Acercamiento. Va progresando poco a poco.
  8. La gran prueba. Se enfrenta a su gran momento, y sale derrotado.
  9. Recompensa. Ve premiado su esfuerzo.
  10. El camino de vuelta. Regresa a su mundo ordinario.
  11. Resurrección del héroe. Llega otra gran crisis, pero esta vez el héroe la supera.
  12. Regreso con el elixir. Vuelve otra vez a su mundo ordinario pero esta vez como triunfador y con la llave del éxito.

Es fácil comprobar que esta metáfora la siguen muchas historias de aventuras, y ha sido especialmente explotada en el cine. Por ejemplo, haciendo una analogía con Rocky IV (1985):

 

 

También se pueden identificar fases positivas y negativas, como se ve en el siguiente diagrama:

 

 

Es sorprendente la analogía que hay con la mayoría de los relatos que han acompañado al hombre e lo largo de la historia. O quizá no sea tan sorprendente: a un niño pequeño siempre le gusta oir y escuchar el mismo cuento, la misma canción, o ver la misma película una y otra vez, probablemente porque se siente seguro y le es gratificante ser capaz de anticipar lo que va a suceder en un mundo que desconoce y ante el que se siente indefenso.

Conforme vamos creciendo esa necesidad disminuye según vamos sentiéndonos más seguros en el entorno que nos rodea, pero ese primitivo «aferrarnos a lo que conocemos» se manifiesta al igual que en otros aspectos de nuestro comportamiento como por ejemplo en el lenguaje no verbal, de una forma disimulada aunque siempre subyacente.

Para que un viaje del héroe sea una buena historia, le puede faltar algún elemento, pero tiene que haber fases neutras (suspense), negativas (drama), aunque siempre en menor número que las positivas, y por supuesto acabar bien.

Y a tí, ¿qué viajes del héroe se te ocurren?

 

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